Archivo | febrero, 2013

Marmitako de toda la vida

11 Feb

He pasado algunas semanas ausente en lo que a publicaciones se refiere. El parón navideño, la pérdida de mi portátil y ciertas circunstancias que no vienen al caso me han impedido escribir en la mandolina. No obstante, he ido sacando fotos a algunos platos que he preparado e iré publicando las recetas (si recuerdo cómo las hice, claro).
Y para la vuelta, he elegido un plato tradicional. De los de cuchara. De los que calientan cuerpo y espíritu. Y de esos platos que con muy poca atención y un par de consideraciones básicas, sale estupendamente.

Ingredientes
Cebolla
Pimiento verde
Patata
Pimiento choricero
Martini blanco
Atun o bonito

En Andorra hay poca costa, es algo que percibí al poco tiempo de llegar. Es por ello que me veo obligado a utilizar tacos de atún congelado de la sirena. Despues de la descongelación lenta (en la parte baja del frigo) a veces lo he marinado unas horas en agua con un par de cucharadas soperas de salsa de soja y el zumo de medio limon. Es totalmente opcional, la soja le da cierta sabrosura y el limon le aporta un toque fresco pero sin marinaje tambien está rico. Y si teneis la suerte de encontrar buen atun, ni se os ocurra hacelo o morireis a manos de uno de mis sicarios.

Comencemos pues.

Cortamos el pimiento verde y la cebolla en daditos finos y doramos en la olla con un generoso chorreón de aceite de oliva. Presten atención al maravilloso aparejo con forma de pinza (¿pinziforme?) que tengo para sujetar la cuchara de palo a la olla. Mi vida se basa en estas chorradas.

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Una vez dorada la pareja pimientocebollera procedemos a pelar las patatas y romperlas. En lugar de hacer cortes precisos como los de mi sicario, hundiremos el cuchillo y a mitad de corte, giraremos la hoja para que la patata se rompa en pedazos irregulares y visualmente horribles. Esto se hace para que suelte más fécula y espese el caldo. Todo tiene un objetivo en esta vida, hasta el senado. Creo.

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Cubrimos las patatas con agua y añadimos una cucharadita de carne de pimiento choricero. Yo la compro ya extraida, si comprais pimientos choriceros hay que hervirlos, abrirlos y sacar la carne con un cuchillo. Esto se lo he visto hacer a Arguiñano, no tengo ni puta idea. Yo soy mas de frasco.

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Os estaréis preguntando cómo he sacado la foto si tengo las dos manos ocupadas ¿verdad?. En efecto, mi mujer tambien sufre las consecuencias de tener un marido con ínfulas de internet-star. Pobre.

Añadimos el toque mandolinero que tanto os gusta, un chorrete de vermuth blanco

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Dejamos hervir durante unos 15 minutos, o hasta que veamos que la patata coge la textura que mas nos gusta. Yo soy muy de coger los puntos de coccion a ojo, y prestar atencion a los alimentos. Por ello prefiero la olla normal a la exprés siempre que puedo y el tiempo me permite. Esta reflexión totalmente gratuita ha ocupado mas espacio del que debería.

Ahora viene LO MAS IMPORTANTE DE TODO Y LA ACCIÓN QUE PUEDE CAMBIAR UN GUISO EXQUISITO POR UNA MIERDA PINCHADA EN UN PALO. Cuando creamos que la patata ya está hecha, apagaremos el fuego y será entonces, con el fuego apagado, cuando añadiremos el atun. Se tiene que hacer con el calor residual, no hace falta tenerlo hirviendo ni un solo minuto. Si lo dejamos cociendo, pasará de estar jugoso a estar seco como la mojama.

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Y he aqui el resultado final, con unas hojillas de perejil para darle color. El marmitako tradicional es de atun o bonito, pero tambien he utilizado tacos de salmon y queda muy requetebién. Es harto facil y se prepara en media horita. De verdad.

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